La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Con ellos llenó la famosa cazuela en que la tía Angélica había hecho cocer, en los tiempos de antaño, el memorable gallo, aquel gallo que ocasionó entre tía y sobrino la terrible escena por nosotros referida en su tiempo y lugar convenientes.
Pitou contó los luises.
Había mil quinientos cincuenta.
Pitou poseía, en consecuencia, la brillante suma de mil quinientos cincuenta luises, o sea treinta y siete mil doscientas libras.
Mas como el luis de oro valía en aquella época novecientas veinte libras en asignados, la riqueza de Pitou era de un millón cuatrocientas veintiséis mil libras.
Y ¿en qué momentos se le presentaba esta fortuna? En el momento en que no tenía dinero para comprar leña, y se veía precisado a romper el sillón de la tía Angélica para que Catalina pudiese calentarse.
¡Qué felicidad el que Pitou hubiese sido tan pobre, el tiempo frío y el sillón tan viejo!
¡Quién sabe lo que habría sido del precioso sillón si no se hubiesen combinado estas circunstancias fatales en apariencia!