La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —No sé si las señales eran visibles para mà solo, querido Conde; pero lo que sé es que en esa terrible noche del 6 de octubre, desde el momento en que vuestra esposa se reunió con nosotros, no os perdió de vista un instante, manifestándoos en sus miradas todas las angustias de su corazón, hasta el punto de que cuando iban a hundir la puerta de la cámara, vi a la pobre mujer hacer un movimiento para precipitarse entre vos y el peligro.
El corazón de Charny se oprimió; habÃa creÃdo reconocer en la Condesa alguna cosa semejante a lo que el Rey acababa de indicar; pero tenÃa demasiado presentes todos los detalles de su última entrevista con Andrea, para no anteponerlos a lo que le decÃa el corazón y la afirmación del Rey.
—Y me he fijado en tanto más —continuó Luis XVI—, cuanto que ya en mi viaje a ParÃs, y cuando fuisteis enviado al Ayuntamiento por la Reina, esta me aseguró positivamente que la Condesa estuvo a punto de morir de pesar en vuestra ausencia y de alegrÃa cuando volvisteis.