La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De aquí resultó que aun antes de que el general hubiese hecho su presentación, antes de que el joven llegase al pie del diván donde estaba echada la Reina, esta se había incorporado y, como se hace con un antiguo conocido a quien se ve con gusto, un antiguo servidor, con cuya fidelidad se puede contar, exclamó:

—¡Ah!, señor de Bouillé.

Después, sin cuidarse del general Lafayette, había ofrecido la mano al joven.

El conde Luis vaciló un instante; no podía creer en semejante favor.

Sin embargo, la mano real esperaba; el Conde dobló la rodilla y besó aquella.

La pobre Reina cometía una falta, e incurrió en otras muchas semejantes; sin este favor, el señor de Bouillé hubiera sido siempre su partidario y, por este favor, concedido al joven Conde delante de Lafayette, que jamás había obtenido semejante honor, la Reina determinaba su línea de conducta, resintiendo al hombre de quien más necesidad tenía de conservar como amigo.

He aquí por qué, con la cortesía a que no faltaba nunca, pero con cierta alteración en la voz, Lafayette exclamó:

—A fe mía, querido primo, yo soy quien os ofreció presentaros a Su Majestad; pero me parece que mejor hubierais podido presentarme vos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker