La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¡Oh!, no tengáis cuidado, señor de Beausire; respeté su honor cuando era joven, y con mucha más razón la respetaré siendo madre de familia. Vamos, salid, señor de Beausire.
Beausire dirigió a Nicolasa una mirada que parecÃa decirle:
—«¡Señora de Beausire, sed digna de la confianza que tengo en vos!».
Y abrazando tiernamente al niño Santos, saludó al Conde con un respeto mezclado de inquietud, y salió en el momento en que el reloj de Nuestra Señora daba los tres cuartos para las nueve.