La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —La verdad que este cementerio es uno de los peor conservados que conozco; pero esto no tiene nada de extraño, pues debéis saber que apenas se entierra aquà más que a los condenados que sufrieron la pena de muerte en la Greve, y con esos pobres diablos no se tienen tantos miramientos. Sin embargo, apreciable señor de Beausire, aquà yacen los restos de hombres verdaderamente ilustres; si fuese de dÃa, podrÃais ver el sitio donde está enterrado Bouteville Montmorency, decapitado por haberse batido en duelo; el caballero de Rohan, decapitado por delito de conspiración contra el gobierno; el conde de Horn, a quien aplicaron el tormento de la rueda por haber asesinado a un judÃo; a Damiens, descuartizado por haber querido matar a Luis XV; y, en fin, ¡qué sé yo cuántos más! ¡Oh!, hacéis mal en murmurar del cementerio de San Juan, señor de Beausire, pues si está mal conservado, en cambio tiene habitantes notables.
Beausire siguió a Cagliostro paso a paso, con tanta regularidad como un soldado de la segunda fila acostumbra a seguir a su jefe.