La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su traje, cubierto de bordados, y sus manos cuajadas de brillantes, contrastaban con el traje negro de Gilberto, y el simple anillo de oro, regalo de Washington, que ostentaba en el dedo.

Cagliostro se adelantó con expresión alegre y risueña y ofreció sus manos a Gilberto. Este se precipitó para estrecharlas.

—¡Querido maestro! —exclamó.

—¡Oh! —repuso Cagliostro sonriendo—, habéis hecho, amigo mío, tales progresos desde la última vez que nos vimos, sobre todo en filosofía, que hoy sois vos el maestro y yo apenas digno de ser el discípulo.

—Gracias por el cumplido —contestó Gilberto—; mas suponiendo que hubiese hecho grandes progresos, ¿cómo lo sabéis, haciendo ya ocho años que no nos vemos?

—¿Creéis, pues, querido doctor, que sois uno de esos hombres que se olvidan porque se ha dejado de verlos? Cierto que han transcurrido ocho años sin saber que hacíais; pero casi podría deciros, día por día, en qué os habéis ocupado durante este tiempo.

—¡Oh!, parece imposible.

—¿Dudáis siempre de mi doble vista?

—Ya sabéis que yo soy matemático.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker