La Condesa de Charny
La Condesa de Charny En su consecuencia, no se extrañará ver, algunos dÃas después de la conversación que hemos citado, al maestro Gamain —que no es extraño para nosotros, puesto que ya le presentamos en la mañana del 6 de octubre, vaciando una botella de Borgoña con un armero desconocido, en la taberna del puente de Sevres—; no se extrañará, decimos, ver a Gamain, acompañado de un aprendiz, presentarse, ambos con su ropa de trabajo, en la puerta de las TullerÃas, y después de su admisión, a la que no se opuso dificultad alguna, pasar por delante de las habitaciones reales, subir la escalera de las guardias, y llegados a la puerta del taller de cerrajerÃa, dar sus nombres al ayuda de cámara de servicio.
Los nombres eran: Nicolás Claudio Gamain y Luis Lacomte.
El primero era el maestro cerrajero, y el segundo el aprendiz.
Aunque no hubiera en todo esto nada muy aristocrática, apenas Luis XVI hubo oÃdo los nombres, acudió él mismo hacia la puerta, gritando:
—¡Entrad!
—Ya estamos aquà —dijo Gamain, presentándose con la familiaridad, no tan sólo de un comensal, sino también de un maestro.