La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¡Oh!, esperad… La segunda vez vinisteis a Francia porque los asuntos polÃticos os traÃan, como otros muchos; además tenÃais ciertos proyectos, que enviasteis al rey Luis XVI, y como aún hay en vos algo del hombre viejo, y como os enorgullece más la aprobación de un monarca que tal vez la del que me precedió a mà para educaros, de Juan Jacobo Rousseau, que serÃa muy diferente de un rey, si viviese aún, deseabais saber qué pensaba del doctor Gilberto el nieto de Luis XIV, de Enrique IV y de San Luis. Por desgracia existÃa un pequeño asunto en el cual no habéis pensado; no recordabais que cierto dÃa os encontré ensangrentado, por tener el pecho atravesado de un balazo, en una gruta de las Islas Azores, donde mi buque hacÃa escala por casualidad. El asunto se relacionaba con la señorita Andrea de Taverney, que habÃa llegado a ser condesa de Charny para servir a la soberana. Ahora bien, como la Reina no podÃa rehusar cosa alguna a la mujer que consintió en casarse con el conde de Charny, pidió y obtuvo una orden de prisión contra vos; fuisteis detenido en el camino del Havre a ParÃs, y conducido a la Bastilla, donde aún estarÃais, querido doctor, si el pueblo no la hubiese derribado. Como buen realista que sois, amigo mÃo, tomasteis parte en favor del Rey, y he aquà porque sois su médico. Ayer, o más bien esta mañana, habéis contribuido poderosamente a la salvación de la familia real, corriendo a despertar a ese buen hombre Lafayette, que dormÃa con el sueño de los justos; y hace un momento, cuando me habéis visto, creyendo que la Reina —que dicho sea de paso, os aborrece— estaba amenazada, os disponÃais a escudar con vuestro cuerpo a la soberana… ¿No es asÃ? ¿He olvidado alguna particularidad de poca importancia, como una sesión de magnetismo en presencia del Rey, y la recogida de mi cofrecillo de ciertas manos que se habÃan apoderado de él por mediación de cierto Paso de Lobo? Veamos, decid si he cometido algún error u olvido, porque estoy dispuesto a corregir la equivocación.