La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Me habéis hablado como un valeroso caballero, querido Luis, y sea cual sea la forma en que lo hagáis, bien sé que bajo vuestra ropa late un corazón leal. Y ahora veamos, pues no hay tiempo que perder; todo el mundo, incluso la Reina, ignora vuestra presencia aquÃ; nadie nos escucha, y por lo tanto, decidme pronto con qué objeto habéis venido.
—¿No ha hecho Vuestra Majestad el honor de enviarle a mi padre un oficial de vuestra casa?
—SÃ, el señor de Charny.
—Eso es; era portador de una carta…
—Insignificante —interrumpió el Rey—, y que sólo servÃa de introducción para comunicar el mensaje verbal.
—Ya está comunicado, señor, y para la mejor ejecución, mi padre me ha enviado a ParÃs, esperando que podrÃa hablar a solas con Vuestra Majestad.
—¿Entonces lo sabéis todo?
—Sé que el Rey quisiera estar seguro de poder salir de Francia en un momento dado.
—SÃ, y que cuenta con el marqués de Bouillé, como el hombre más capaz para secundarle en su proyecto.
—Y mi padre está a la vez muy orgulloso y agradecido por el honor que tenéis a bien dispensarle.
—Pues vamos a lo principal. ¿Qué dice del proyecto?