La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —SÃ, caballero, y ese autor es Maquiavelo; de modo que podéis estar seguro de que tendré en cuenta los consejos del embajador de la magnÃfica República… Pero silencio, oigo pasos en la escalera… Sin duda es Gamain quien baja, y mejor será que salgamos a su encuentro, a fin de que no nos vea ocupados en todo menos en el armario.
Al pronunciar estas palabras, el Rey abrió la puerta de la escalera secreta.
Ya era tiempo, pues el maestro cerrajero habÃa franqueado el último escalón, y llevaba su trabajo en la mano.