La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mejor hubiera sido esto… pero bebí. En cuanto al bizcocho, lo envolví en mi pañuelo, diciéndome: «¡Lo que no es bueno para el padre, lo es para los hijos!». Después di gracias a Su Majestad, como si valiese la pena, y me puse en marcha, jurando que no volverían a cogerme en las Tullerías…

—¿Y por qué decís que mejor hubierais hecho en rehusar el vino?

—Porque seguramente estaba envenenado. Apenas hube pasado del puente Tournant, me acosó una sed… ¡pero que sed! Tal era, que teniendo el río a mi izquierda y las tabernas a mi derecha, vacilé entre ir al uno o a las otras… ¡Ah!, allí fue donde conocí la mala calidad del vino que me habían dado, pues cuanto más bebía más aumentaba mi sed. Esto duró hasta que, al fin, perdí el conocimiento; pero que no tengan cuidado, porque si alguna vez me llaman para prestar declaración contra ellos, diré que me dieron veinticinco luises por trabajar cuatro horas y contar un millón, y que por temor de que yo denunciase el sitio donde ocultaban su tesoro, me envenenaron como a un perro[14].

—Y yo, amigo Gamain —dijo el armero levantándose, sin duda porque ya sabía cuanto deseaba—, apoyaré vuestro testimonio, diciendo que yo soy quien os dio el contraveneno que os salvó la vida.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker