La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Os pregunto, caballero, si creéis que el desmayo de que acabo de salir se debe a una de esas crisis nerviosas a que las mujeres están sometidas por la debilidad de su organización, o si sospecháis que este accidente reconoce un motivo más serio.
—Contestaré a Vuestra Majestad, que la hija de MarÃa Teresa, que la mujer que he visto tan serena y valerosa en la noche del 5 al 6 de octubre, no es una mujer común, y que, por lo tanto, no ha podido trastornarse por uno de esos accidentes que perturban a las mujeres ordinarias.
—Tenéis razón. ¿Creéis en los presentimientos?
—La ciencia rechaza todos esos fenómenos que tenderÃan a suprimir el curso material de las cosas; pero algunas veces los hechos vienen a dar un mentÃs a la ciencia.
—Yo hubiera debido deciros: ¿Creéis en las predicciones?