La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¿Queréis saber cuál será el género de muerte del Marqués?
—Os habéis comprometido a decÃrmelo. Cagliostro sonrió de una manera singular, y después de inclinarse para ver si le escuchaban, contestó:
—¿Habéis visto alguna vez ahorcar a un caballero?
—No.
—Pues bien, como es un espectáculo curioso, id a la plaza de Greve el dÃa en que se ahorque al marqués de Favras.
Después, acompañando a Gilberto hasta la puerta de la calle, le dijo:
—Cuando queráis venir a mi casa sin llamar, sin ser visto, y sin ver a nadie más que a mÃ, empujad este botón de derecha a izquierda y de arriba a abajo… asÃ. Adiós, dispensadme; no se ha de hacer esperar a los que no han de vivir largo tiempo.
Y se marchó, dejando a Gilberto aturdido de aquel aplomo, que podÃa excitar su asombro, pero no vencer su incredulidad.