La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¿Qué hay? —preguntó este, despierto de la profunda meditación en que parecÃa sumido—. ¿Qué desea el señor Raynal?
—Ven para ayudar a la enfermera a sostener a Catalina, mientras que yo la sangro por tercera vez.
—¡Por tercera vez se ha de sangrar a mi hija! —exclamó la madre Billot—. ¡Oh, Dios mÃo, Dios mÃo!
—¡Mujer, mujer —murmuró Billot con voz severa—, nada de esto hubiera sucedido si hubieras velado mejor por tu hija!
Y entró en su habitación, de la cual habÃa estado ausente tres años, mientras que Pitou, elevado a la categorÃa de ayudante de cirujano por el doctor Raynal, entraba en el aposento de Catalina.