La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Lo primero que hizo fue despertar escrupulosamente al doctor Raynal para decirle que Catalina estaba mejor, y preguntarle si había alguna otra cosa que hacer.
El doctor le preguntó cómo había pasado la noche Catalina; y con gran asombro de Pitou, que había contestado a todo con mucha circunspección, el buen muchacho echó de ver que el doctor no ignoraba lo que había pasado entre él y Catalina, casi tan exactamente como si hubiera estado allí, en algún rincón del aposento o detrás del cortinaje de la cama, escuchando su conversación con la joven.
El doctor Raynal prometió ir a la granja aquel mismo día, recomendando tan sólo que se sirviese siempre a Catalina del mismo tonel, con lo cual despidió a Pitou. Este último, después de reflexionar largo tiempo sobre el sentido de aquellas palabras enigmáticas, acabó de comprender que el doctor le recomendaba seguir hablando a la joven del vizconde Isidoro de Charny.
Después de ver al doctor, Pitou fue a casa de la madre Colomba, la cartera, que vivía en la extremidad de la calle de Lormet, es decir, en lo más lejano de la ciudad.
Llegó en el momento en que se abría su puerta.
La madre Colomba era muy amiga de la tía Angélica; pero esta amistad no impedía apreciar al sobrino.