La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo LII

Mientras que Pitou bebía, digería y reflexionaba, la madre Colomba, después de adelantarse mucho a su compañero, había entrado en correos.

Pero Pitou no se inquietó por esto. La oficina de correos estaba enfrente de lo que se llama la calle Nueva, especie de callejuela que comunica con la porción del Parque donde se halla situada la Avenida de los Suspiros, de lánguida memoria, y quince zancadas eran suficientes para alcanzar a la madre Colomba.

Emprendió, pues, la marcha, y llegaba a la puerta de correos cuando la madre Colomba salía con su paquete de cartas en la mano.

En medio de ellas había una con un elegante sobre y graciosamente sellada con lacre.

Esta carta era para Catalina Billot, y evidentemente la que esta esperaba.

Según lo estipulado, la cartera la entregó al comprador de alfeñiques, que al punto se puso en marcha en dirección a Pisseleu, alegre y triste a la vez; alegre porque llevaba la felicidad a Catalina, y triste porque esta dicha provenía de una fuente cuya agua era tan amarga para sus labios.

Mas a pesar de esta amargura, el mensajero tenía tan excelente carácter, que para llevar más pronto aquella carta maldita, pasó insensiblemente del paso regular al trote, y de este al galope.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker