La Condesa de Charny
La Condesa de Charny En el momento en que salía, la hora del crepúsculo se acercaba.
Como el padre Clouis era un personaje muy secundario, una especie de comparsa en el drama que se representaba, Pitou no fijó mucho en él su atención, y siguiéndole con la mirada, tan sólo para tranquilizar su conciencia, hasta el momento en que desapareció en el ángulo del muro, volvió a fijar los ojos en el centro del edificio, es decir, allí donde estaban la puerta cochera y las ventanas.
Al cabo de un instante, una de estas se iluminó: era la de la habitación de Billot.
Desde el sitio donde Pitou se hallaba, su mirada podía penetrar perfectamente en la habitación, y así es que le fue dado ver cómo el labrador cargaba su escopeta con todas las precauciones recomendadas por el padre Clouis.
Durante este tiempo, la noche acababa de cerrar.
Billot, con su escopeta al hombro, cargada ya, apagó la luz y empujó los dos postigos de su ventana, dejándolos algo entreabiertos, sin duda para poder observar los alrededores.