La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Y tomando un luis devolvió al Vizconde las catorce libras restantes, por más que este insistiera en hacerle aceptar más.
No hubo medio; pero el doctor Raynal advirtió que creÃa necesarias tres visitas, y que en su consecuencia volverÃa dos veces más en el intervalo de un dÃa.
A la segunda visita, el doctor encontró al herido en pie; con el auxilio de un cinturón que sostenÃa el apósito contra la herida, pudo montar a caballo desde el dÃa siguiente, como si nada le hubiera sucedido, y asà es que todo el mundo, excepto su criado de confianza, ignoraba el accidente.
Al hacer su tercera visita, el doctor supo que su enfermo habÃa marchado ya, y asà es que, no habiendo hecho nada, no quiso aceptar más que la mitad del valor de aquella.
El doctor Raynal era uno de esos raros médicos dignos de tener en su salón el famoso grabado que representa a Hipócrates rehusando los regalos de Artajerjes.