La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La mitad de los que la rodeaban levantáronse y se marcharon.

Mirabeau los miró sonriéndose.

La joven le alargó la mano.

—¡Ah, baronesa! —dijo Mirabeau—, ¿no teméis contagiaros?

—Querido Conde —contestó la joven—, se dice que os inclináis hacia nosotros, y yo os atraigo.

Mirabeau sonrió, y habló tres cuartos de hora con la joven dama, que no era otra sino Ana Luisa Germaine Necker, baronesa de Stael.

Al cabo de este tiempo, y después de consultar su reloj, dijo al fin:

—Dispensadme, señora baronesa, pues debo retirarme. Barnave hablaba contra mí hacía ya una hora cuando salí de la Asamblea; he tenido el gusto de hablar con vos durante tres cuartos, y así es que pronto habrán pasado dos horas desde que mi acusador habla; el discurso debe tocar a su fin, y es preciso que yo conteste.

—¡Id —contestó la baronesa—, responded y buen ánimo!

—Dadme esa ramita de verbena, baronesa —dijo Mirabeau—, me servirá de talismán.

—¡Tened cuidado; la verbena, querido conde, es el árbol de las libaciones fúnebres!

—Dádmela de todos modos; bueno es ir coronado como un mártir cuando se baja al circo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker