La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —SÃ, señor conde —contestó el criado—, sÃ; es una casa encantadora, de la cual me habÃa hablado un tal Fritz, compatriota mÃo, pues ha vivido en ella con su amo, que es un banquero extranjero. Ahora está desalquilada, y el señor conde puede tomarla cuando quiera.
—¿Dónde está situada esa casa?
—Fuera de Argenteuil; la llaman castillo del Marais.
—¡Oh! La conozco —exclamó Mirabeau—, y recuerdo que cuando mi padre me expulsaba de su casa, con su maldición y algunos bastonazos… ¿Sabéis, doctor que mi padre habitaba en Argenteuil?
—SÃ.
—Pues bien, digo que cuando me arrojaba de su casa, con frecuencia fue a pasearme fuera de aquella mansión, diciéndome, como Horacio, dispensad si la cita es falsa: O rus, quando te aspiciam[21]?
—Entonces, querido conde, ha llegado el momento de realizar vuestro sueño. Marchad a ver ese castillo, y trasladad allà vuestra residencia… cuanto antes mejor.
Mirabeau reflexionó un momento, y volviéndose hacia el doctor, le dijo: