La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Catalina, viva para los demás tal vez, había muerto para su padre.

—¡Ah, ah! —exclamó el desconocido—, si yo fuera Diógenes[26] apagaría mi linterna, pues creo que he encontrado un hombre.

Y levantándose al punto, ofreció el brazo a Billot, diciéndole:

—¡Hermano, ven a dar una vuelta conmigo, mientras que ese buen muchacho concluye con su botella de vino y su salchichón!

—Con mucho gusto —contestó Billot—, porque comienzo a comprender lo que vienes a ofrecerme.

Y cogiendo el brazo del desconocido, dijo a Pitou:

—Espérame aquí; pronto vuelvo.

—Oíd, padre Billot —dijo Pitou—, si tardáis mucho me aburriré, pues no me queda más que medio vaso de vino, un pedacito de salchichón y una corteza de pan.

—Está bien, mi buen Pitou —dijo el extranjero—, conocemos la medida de tu apetito, y se te enviará con qué tomar paciencia mientras que nos esperas.

En efecto, apenas el desconocido y Billot hubieron doblado el ángulo de una de las paredes de verdura, cuando otro salchichón, un segundo pan y una tercera botella de vino adornaban la mesa de Pitou.

Este último no comprendía nada de lo que acababa de pasar, y estaba a la vez asombrado e inquieto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker