La Dama pálida
La Dama pálida ¡Es el terrible bandido
el seductor de MarÃa!
Hirió una bala su peono.
hirió con punta homicida
un yatagán su garganta;
pero ¡oh misterio! tres dÃas.
tres dÃas hace lo menos
que la sangre enrojecida,
humedeciendo la tierra
con sus olas siempre tibias,
brota incesante a raudales
a raudales de la herida,
de la herida del bandido
vil seductor de MarÃa.
Ya de sus ojos azules
la impura llama no brilla.
¡Huyamos todos, huyamos
de la laguna maldita!
Es un vampiro! Los lobos
buscan su oculta guarida,
y voladoras las aves,
sus alas negras agitan,
que es un vampiro el amante,
el seductor de MarÃa.