La Dama pálida

La Dama pálida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En seguida de haber abierto la puerta Gregoriska, y haber pronunciado, en moldavo, una palabra que luego supe que quería decir: la extranjera, una mujer de elevada estatura se adelantó hacia nosotros.

Era la princesa Brankovan.

Llevaba trenzados detrás de la cabeza sus blancos cabellos, cubierto por una gorrita de marta cibelina, coronada por un penacho, testimonio de su regia estirpe, y vestía una especie de bata de tela de oro, cuyo cuerpo sembrado de pedrerías ocultaba a medias un sobretodo de tela turca, guarnecido de pieles análogas a las de la gorra.

En la mano, un rosario de cuentas de ámbar.

A su lado estaba Kostaki llevando el espléndido y majestuoso traje magiar, con el cual me pareció aún más extraño.

Era una túnica de terciopelo verde de mangas muy anchas, que le caía hasta cerca de las rodillas; llevaba pantalones de cachemira encarnada y babuchas de tafilete bordadas de oro; su cabeza estaba descubierta, y sus largos cabellos, azules a fuerza de ser negros, caían sobre el desnudo cuello, donde asomaba la finísima orla blanca de una camisa de seda.

Me saludó torpemente y pronunció en moldavo algunas palabras que fueron para mí ininteligibles.

Podéis hablar francés, hermano mío, dijo Gregoriska, la señora es polaca y entiende este idioma.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker