La Mano del Muerto
La Mano del Muerto —Estaba yo preso en la Forcé, donde creo me protegía algún amigo desconocido, puesto que allí se me aparecía un hombre llamado Bertuccio, con quien yo he tenido relaciones, y me proveía de algún dinero en nombre de ese protector desconocido, a fin de que pudiese procurarme mejores alimentos que los que pasan a los habitantes de la Cueva de los Leones. Ante el tribunal a que había comparecido ya, declaré ser hijo del señor de Villefort, vuestro antecesor, y esperaba resignado su condena. Fugado de la galeras, asesino confeso de Carderousse, ¿qué otro porvenir me aguardaría que el patíbulo?..
—Esperad —dijo el magistrado—: ¿cómo supisteis que erais hijo del señor de Villefort?