La Mano del Muerto

La Mano del Muerto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, señora baronesa —se apresuró a decir Beauchamp, como si se hubiera aprovechado de ellas para colocarse en el terreno que deseaba—. ¡No tengo ninguna duda de que no me sucederá lo mismo, al menos por igual motivo!

— ¡Señor!...

—Perdonad, baronesa, nadie oye ni sospecha nuestro tema de conversación prosiguió el magistrado.

—Basta, señor Beauchamp, basta; ya conozco cuanto aspirabais a decirme... eso me disgusta y me incomoda; ¿no lo sabéis? Os había pedido noticias para olvidar la impresión que me produjo vuestra fisonomía severa y triste; dádmelas como cuando erais simple redactor de un diario, esto es... risueño, placentero... alegre.

El magistrado miró fijamente a su interlocutora, como si quisiera leer su fisonomía.

— ¡Cómo! —exclamó ella riéndose con la mejor voluntad—; ¿el antiguo periodista ahora sólo sabe ser magistrado?

—No, señora; con vos siempre soy el mismo, dignaos creerlo así; pero es que las noticias que tengo que daros... ¡No pueden salir de los labios de un periodista, como vos decís!...

Beauchamp enfatizó en estas últimas palabras que hicieron estremecer de nuevo a la señora Danglars.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker