La Reina Margot
La Reina Margot —Toma —dijo—, es una reliquia santa que llevo desde mi infancia; mi madre me la puso al cuello cuando era niña y todavÃa me amaba; perteneció a nuestro tÃo el Papa Clemente y nunca se ha separado de mÃ; tómala.
La Mole la cogió, besándola entusiasmado.
—Ya abren la puerta —dijo el carcelero—, huid, señoras, huid.
Las dos mujeres se precipitaron detrás del altar, por donde desaparecieron.
En aquel momento entraba el sacerdote.