La Reina Margot
La Reina Margot Carlos le estrechó la mano. Y como en aquel instante se acercaba la nodriza con una poción que acababa de preparar en la pieza vecina, sin sospechar que la suerte de Francia se decidÃa a tres pasos de ella:
—Llama a mi madre, buena nodriza, por favor —dijo el rey—, y di que llamen también al duque de Alençon.