La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al oír estas palabras del piamontés, La Hurière hizo un gesto tan expresivo, precisamente en el momento en que el indiscreto gentilhombre levantaba la cabeza, que Coconnas se quedó petrificado más por la cara del posadero que por la jugada en que acababa de perder tres escudos. Viendo el asombro que se pintaba en el rostro de su adversario, La Mole miró hacia atrás, pero no vio sino al posadero cruzado de brazos y cubierto con el casco que hacía un momento estaba limpiando.

—¿Qué os pasa? —preguntó La Mole a Coconnas.

Coconnas miraba al posadero y a su compañero sin responder, pues era incapaz de descifrar las reiteradas señas de maese La Hurière.

Este comprendió que debía sacarle de apuros.

—Es que yo también soy muy aficionado al juego —dijo rápidamente—, y como me acerqué para ver la baza que acabáis de ganar, os habrá sorprendido sin duda este aspecto belicoso en un pobre burgués como yo.

—¡Tenéis un gran tipo, a fe mía! —exclamó el conde de La Mole riendo a carcajadas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker