La Reina Margot
La Reina Margot
E regreso al Louvre, la reina de Navarra halló a Guillonne presa de una gran zozobra. Durante su ausencia, la señora de Sauve había ido a entregarle la llave que le diera la reina madre y que correspondía a la habitación donde estaba encerrado Enrique. Por la causa que fuese, lo evidente era que la reina madre necesitaba que el bearnés pasara aquella noche con la señora de Sauve.
Margarita cogió la llave y le dio vueltas y más vueltas entre sus dedos. Se hizo repetir minuciosamente las palabras pronunciadas por la baronesa y, sospesándolas mentalmente letra por letra, creyó adivinar los proyectos de su madre. Tomó una pluma y tinta y escribió en una hoja de papel:
En lugar de ir esta noche a la habitación de la señora de Sauve, venid a la de la reina de Navarra.
MARGARITA
Luego enrolló el papel, lo introdujo en el hueco de la llave y ordenó a Guillonne que, en cuanto oscureciera, fuese a deslizarla por debajo de la puerta del prisionero.
