La Reina Margot
La Reina Margot Y montando a caballo, la señora de Nevers se dirigió radiante de felicidad hacia el Louvre, punto general de reunión.
Eran las dos de la tarde cuando una fila de jinetes, resplandecientes de oro, alhajas y lujosos vestidos, apareció por la calle de Saint-Denis y desembocó por la esquina del cementerio de los Inocentes, avanzando bajo el sol entre las dos filas de casas sombrías como un inmenso reptil de resplandecientes anillos.