La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XVI

NINGUNA comitiva, por lujosa que sea, podría dar idea de lo que fue aquel espectáculo. Los ricos y brillantes trajes de seda, legados como espléndida moda por Francisco I a sus sucesores, no se habían transformado todavía en las vestimentas estrechas y oscuras que puso en boga Enrique III, de modo que el traje de Carlos IX, menos fastuoso pero probablemente más elegante que los de las épocas anteriores, destacábase sobre todo por su perfecta armonía. En nuestros días, semejante cortejo no puede ser comparado a ningún otro; los grandes desfiles de hoy los hemos reducido a simetría y uniformidad.

Pajes, escuderos, gentiles hombres de poca categoría, perros y caballos iban a los lados y detrás de la real comitiva convirtiéndola en un verdadero ejército. Seguía el pueblo o, mejor dicho, el pueblo estaba en todas partes; escoltaba y precedía gritando a un mismo tiempo: «¡Noel!», y «¡Haro!», porque entre los caballeros del cortejo figuraban varios calvinistas convertidos, y el pueblo es rencoroso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker