La Reina Margot
La Reina Margot Fue por la mañana, delante de Catalina y del duque de Guisa, cuando Carlos IX habló en presencia de Enrique de Navarra como de la cosa más natural del mundo de ir a visitar el patÃbulo de Montfaucon o más bien el cadáver mutilado del almirante. El primer impulso de Enrique de Navarra fue el de negarse a tomar parte en la comitiva. Esto era lo que esperaba Catalina. A las primeras palabras que dijo expresando su repugnancia, la reina cambió una mirada y una sonrisa con el duque de Guisa. Enrique sorprendió ambos gestos, comprendió su intención y, cambiando de idea, dijo:
—Después de todo, ¿por qué no he de ir? Soy católico y me debo a mi nueva religión.
Luego, dirigiéndose a Carlos IX:
—Vuestra Majestad puede contar conmigo —dijo—; para mà será siempre un placer acompañaros donde vayáis.