La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Permitid que un alma despojada de su grosera envoltura repare las ausencias de un cuerpo enteramente absorbido por una amistad material. El señor de Coconnas, que veis aquí, no es más que un hombre de firme estructura y buenas carnes, pero perecedero: Omnis caro fenum[19]. Aunque este caballero me dirige de la noche a la mañana las letanías más fervorosas que pronuncia en vuestro honor, aunque le hayáis visto distribuir las mejores estocadas que se han dado jamás en Francia, este campeón, tan elocuente ante una sombra, no se atreve a hablar a una mujer. Por eso se ha dirigido a la sombra de la reina, encargándome que hable a vuestro hermoso cuerpo para deciros que deposita a vuestros pies su corazón y su alma, que pide a vuestros divinos ojos una mirada de piedad, a vuestros dedos rosados y ardientes una seña para llamarle y a vuestra voz vibrante una de esas palabras que no se olvidan; en caso de que no os conmueva, me ha rogado que le atraviese por segunda vez con mi espada, que es de acero verdadero, porque las espadas no tienen sombra sino cuando les da el sol; que le atraviese con mi espada, por segunda vez, el cuerpo, digo, porque no podría vivir si vos no le autorizáis a vivir exclusivamente para adoraros.

Así como Coconnas empleó tanta verborrea y fanfarronería en su discurso, La Mole acababa de poner en el suyo sensibilidad, fuerza embriagadora y cálida humildad en su súplica.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker