La Reina Margot
La Reina Margot —Pero —dijo Margarita con altivez— creo que nadie tiene derecho a entrar aquà mientras estemos nosotros.
—¿Ni siquiera la reina madre? —murmuró Renato a su oÃdo.
Margarita se lanzó corriendo por la escalera exterior, arrastrando consigo a La Mole; Enriqueta y Coconnas, medio abrazados, siguieron tras ellos, levantando el vuelo los cuatro, como hacen los graciosos pajarillos que picotean una rama en flor al primer ruido indiscreto.