La Reina Margot
La Reina Margot
IRE —dijo Renato—, vengo a hablaros de una cosa que me preocupa hace tiempo.
—¿De perfumes? —preguntó sonriendo Enrique.
—¡Pues sÃ… de perfumes! —respondió Renato con un singular gesto de asentimiento.
—Hablad, os escucho —dijo Enrique—; es un tema que siempre me ha interesado.
Renato le miró tratando de leer, pese a sus palabras, en su mente impenetrable; pero viendo que era empresa inútil continuó:
—Acaba de llegar de Florencia, Sire, un amigo mÃo que se dedica a la astrologÃa.
—Sà —interrumpió Enrique—, ya sé que es una pasión florentina.
—Junto con los primeros sabios del mundo ha hecho el horóscopo de los principales señores de Europa.
—¡Ah! ¡Ah! —dijo Enrique.
—Y como la Casa de Borbón está a la cabeza de las más encumbradas, puesto que desciende del conde de Clermont, quinto hijo de San Luis, ya supondrá Vuestra Majestad que no le han olvidado.
Enrique escuchaba cada vez con mayor atención.
—¿Y recordáis ese horóscopo? —dijo el rey de Navarra con una sonrisa que pretendÃa ser indiferente.
