La Reina Margot
La Reina Margot —Continuad.
—Este amigo confiaba en que usarÃais vuestra omnipotente influencia para que el prÃncipe de Condé no le fuese hostil.
—Explicadme eso, Renato, si queréis que os entienda —dijo Enrique sin manifestar la menor alteración en su fisonomÃa ni en su voz.
—Sire, Vuestra Majestad comprenderá a la primera palabra. Mi amigo conoce todos los detalles de la tentativa de envenenamiento llevada a cabo contra monseñor el prÃncipe de Condé.
—¿Han tratado de envenenar al prÃncipe de Condé? —preguntó Enrique con un asombro perfectamente simulado—. ¡Será posible! ¿Cuándo?
Renato miró fijamente al rey y respondió con estas palabras:
—Hace ocho dÃas, Majestad.
—¿Algún enemigo? —interrogó el rey.
—Sà —respondió Renato—, un enemigo al que Vuestra Majestad conoce y que él conoce a Vuestra Majestad.
—En efecto —dijo Enrique—, creo haber oÃdo hablar de eso, pero ignoro los detalles que quiere revelarme vuestro amigo; decÃdmelos.