La Reina Margot
La Reina Margot —¿Cuáles son sus nombres?
—Sire, sus nombres escapan a mi memoria y, excepto uno que me ha sido recomendado por Teligny como cabal gentilhombre y que se llama La Mole, todos los demás…
—¡La Mole! ¿No es un Lerac de La Mole? —preguntó el rey, muy versado en genealogÃa—. ¿Un provenzal?
—Precisamente, Sire; como veis, los recluto hasta en Provenza.
—TodavÃa voy yo más lejos que Su Majestad el rey de Navarra —intervino el duque de Guisa con sonrisa burlona—, porque voy a buscar hasta Piamonte a cuantos católicos de confianza pueda hallar.
—Católicos o hugonotes —terminó el rey—. Me importa muy poco con tal de que sean valientes.
Para decir estas intencionadas palabras que pretendÃan confundir a católicos y hugonotes, el rey adoptó tal expresión de indiferencia, que hasta el duque de Guisa quedóse asombrado.
—¿Vuestra Majestad se ocupa de nuestros flamencos? —dijo el almirante, a quien el rey, desde hacÃa unos dÃas, habÃa concedido el favor especial de entrar en sus habitaciones sin ser anunciado, y que acababa de oÃr las últimas palabras del rey.