La Reina Margot
La Reina Margot —¿Entonces, madre mÃa…? —preguntó el duque de Anjou.
—Dejadme, yo llevaré este asunto.
Y besando tiernamente a Enrique en los párpados, le empujó fuera del gabinete.
Pronto llegaron al aposento de la reina los prÃncipes de su familia. Carlos estaba de buen humor, porque el aplomo de su hermana Margarita le habÃa gustado. No guardaba rencor a La Mole, y si le habÃa esperado con cierta impaciencia en el corredor, fue porque para él suponÃa aquello una especie de caza mayor.
Alençon, por el contrario, estaba muy preocupado. La repulsión que siempre sintiera hacia La Mole se habÃa trocado en odio desde el momento en que supo que su hermana le querÃa.
Margarita estaba a la vez pensativa y atenta. TenÃa que meditar y vigilar al mismo tiempo.
Los delegados polacos habÃan enviado el texto de los discursos que iban a pronunciar.