La Reina Margot
La Reina Margot En efecto, apenas se hubo marchado el duque cuando el tapiz se levantó y apareció Margarita.
—¿Qué pensáis de esta visita? —preguntó Enrique.
—Que sucede algo nuevo e importante.
—¿Qué creéis que puede ser?
—No sé nada aún, pero lo sabré.
—¿Y entre tanto?
—No dejéis de ir a verme a mi cuarto mañana por la noche.
—No faltaré, señora —dijo Enrique, besando con galanterÃa la mano de su esposa.
Margarita regresó a sus habitaciones con la misma precaución con que habÃa salido de ellas.