La Reina Margot
La Reina Margot «Ha probado veinticinco veces el veneno —pensó el duque—. ¡Seguro que se muere!».
Entonces recordó que habÃa un Dios en el Cielo, puesto que aquello no podÃa atribuirse a la casualidad.
Secóse con mano trémula el helado sudor que cubrÃa su frente y esperó en silencio, tal y como le habÃa ordenado su hermano, a que este terminara de leer el capÃtulo.