La Reina Margot
La Reina Margot —No quiere decir muerte como pretende la reina madre.
—¿Qué significa entonces? —preguntó Carlos.
—Es la inicial del nombre de la mujer… a quien ama el señor de La Mole.
—¿Y esa mujer se llama…?
—Margarita, hermano mÃo —dijo la reina de Navarra, cayendo de rodillas junto al lecho del rey, cogiéndole una mano entre las suyas y apoyando sobre ella su rostro bañado en ardientes lágrimas.
—¡Silencio, hermana mÃa! —dijo Carlos lanzando una mirada penetrante y frunciendo el ceño—. De la misma manera como vos oÃsteis podrÃan oÃros ahora.
—¡Oh, qué me importa! —dijo Margarita, levantando la cabeza—. Aunque el mundo entero me oyera, declararÃa que es infame abusar del amor de un caballero para manchar su reputación con una acusación de asesinato.
—Margot, ¿si yo te dijera que conozco la verdad tan bien como tú? —¡Hermano mÃo!
—¿Y si te dijera que el señor de La Mole es inocente?
—¿Lo sabéis?
—¿Y si te dijera que conozco al verdadero culpable?
—¡Al verdadero culpable! —exclamó Margarita—. ¿Entonces se ha cometido un crimen?