La Reina Margot
La Reina Margot —Y eso, Margarita, cuando no era culpable más que de un solo crimen; mientras que ahora ha cometido dos.
—Señor, no es culpable del segundo.
—Pero —dijo Carlos— ¿no has oÃdo lo que acaba de decir nuestra buena madre, mi pobre Margot?
—¡Oh! Ya os he dicho, Carlos —replicó Margarita bajando la voz—, que mentÃa.
—Tal vez vos ignoráis que existe una figurita de cera que ha sido hallada en la habitación del señor de La Mole.
—En efecto, ya lo sé.
—¿Y que esta figurita tiene una aguja clavada en el corazón, de la que cuelga un papel en el que está escrita la letra M? —También lo sé.
—¿Y que esta figurita tiene un manto real sobre los hombros y una corona en la cabeza? —Sé todo lo que me decÃs.
—¿Y qué me respondéis?
—Que esta figurita que lleva un manto real sobre los hombros y una corona en la cabeza representa una mujer y no un hombre.
—¡Bah! —dijo Carlos—. ¿Y esa aguja que le atraviesa el corazón?
—Era un sortilegio hecho para hacerse amar por esa mujer y no un maleficio para matar a un hombre.
—¿Y esa letra M?