Las dos Dianas
Las dos Dianas En primer lugar, a petición suya, el presidente del tribunal hizo comparecer a Arnaldo y a Martín Guerra, y dirigió a entrambos la pregunta siguiente:
—¿Dónde habéis estado desde la edad de doce años hasta la de dieciséis?
Los dos contestaron sin titubear:
—En San Sebastián, Vizcaya, en casa de mi primo Sanxi.
Sanxi, obligado a comparecer como testigo, certificó que el hecho era cierto.
Gabriel se acercó a Sanxi y le dijo algunas palabras al oído. Sanxi sonrió, y seguidamente interpeló a Arnaldo en lengua vascuence.
Arnaldo palideció y no supo contestar.
—Lo he olvidado —contestó Arnaldo con voz insegura.
Sometido Martín Guerra a la misma prueba, estuvo hablando en vascuence por espacio de más de un cuarto de hora, con gran alegría de su primo y satisfacción de los jueces y del público.
A esta prueba, que principió a descubrir la verdad y a iluminar los espíritus, siguió muy pronto otra que, aunque copia de la conocida de la Odisea, no fue por eso menos significativa.