Las dos Dianas
Las dos Dianas Desvirtuó la acusación de haber robado el importe del rescate del conde de Montgomery diciendo que era verdad que regresó a Artigues con cierta suma de dinero, pero que esta era mucho mayor que la indicada por el conde, y por otra parte, podía explicar satisfactoriamente su procedencia, exhibiendo el oportuno certificado del muy alto y muy poderoso condestable de Montmorency.
Dio Arnaldo una prueba más de su diabólica astucia al traer a colación el nombre del condestable, pues no dudó que deslumbraría a los jueces y a los testigos con nombre tan prestigioso. Suplicó a los jueces que pidieran informes a su ilustre señor, quien se apresuraría a justificar a quien tan lealmente le había servido.
En una palabra: fue tan hábil el discurso de aquel canalla, habló con tanto calor, supo dar a su impudencia tanta apariencia de inocencia, que Gabriel advirtió que los jueces vacilaban de nuevo.
Fuerza era dar el golpe decisivo, y Gabriel resolvió descargarlo.
Dijo algunas palabras en voz baja al presidente y este ordenó que llevasen a Arnaldo a la cárcel y que trajesen a Martín Guerra.