Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Vuelvo a repetir que no hablemos más de eso, Martín, que lo único que yo deseo es que disfrutes de esos bienes que posees y que seas feliz. Lo eres, ¿verdad? Repíteme que eres dichoso.

—Os lo repito, monseñor; soy feliz como no lo he sido nunca.

—Es cuanto deseaba saber: ahora, puedo marcharme tranquilo.

—¡Cómo marcharos, monseñor! —exclamó Martín—. ¿Tan pronto?

—Sí, Martín; nada me retiene ya aquí.

—Tenéis razón… ¿Y cuándo pensáis marcharos?

—Esta misma noche.

—¡Y no me lo habéis advertido, monseñor! —exclamó Martín—. ¡Y yo aquí descuidado, dormido, sin acordarme de nada! ¡Pero aguardad un momento, monseñor que no tardaré mucho!

—¿Qué estás diciendo?

—Que en un abrir y cerrar de ojos hago todos los preparativos.

Se levantó ágil y corrió presuroso hacia la puerta de la casa gritando:

—¡Beltrana! ¡Beltrana!

—¿Para qué llamas a tu mujer, Martín? —preguntó Gabriel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker