Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, Martín, lo sé; pero también es deber mío no abusar de ese celo, de esa abnegación que tanto te honran y que con toda mi alma te agradezco. Pasemos al segundo motivo: el doloroso accidente de que fuiste víctima en Calais no te permite, mi pobre Martín, desplegar en mi servicio la actividad a que me tienes acostumbrado.

—¡Razón tenéis, monseñor! ¡Ya no puedo, pobre de mí, combatir a vuestro lado ni montar con vos a caballo! Pero en París, en Montgomery y aun en el mismo campamento, hay cargos de confianza que podríais, creo yo, encomendar a este pobre inválido, seguro de que procuraría cumplirlos del mejor modo posible.

—Tan persuadido estoy de ello, Martín, que es posible que mi egoísmo me obligase a aceptar tus servicios si no existiese el tercer motivo.

—¿Puedo saber cuál es, monseñor?

—Sí —contestó Gabriel con gravedad melancólica—, pero a condición de que no trates de saber más de lo que yo te diga, de que te darás por satisfecho y de que no insistirás en seguirme.

—¡Grave será el motivo cuando tan desmesuradas son las condiciones!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker