Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No, no! ¡Al Louvre, de ningún modo! —exclamó Diana con terror—. ¡Que no vaya al Louvre! Yo veré… acecharé, aprovecharé una ocasión, como la he aprovechado esta mañana, y vendré aquí.

—¿Y si ha salido como hoy? ¿Qué día, qué semana vendréis? ¿Podéis decírmelo, poco más o menos? Porque en este caso esperaría, como comprenderéis.

—¡Pobre de mí! —exclamó Diana—. ¡Hija del rey de Francia, no puedo saber en qué día, en qué hora, en qué instante disfrutaré de un minuto de libertad! Sin embargo, si es posible, yo enviaré con la anticipación debida a Andrés.

El paje llamó por segunda vez a la puerta de la estancia.

—Señora —dijo—; empiezan a llenarse de gente las calles y los alrededores del Louvre.

—¡Voy… voy! —respondió Diana.

Dirigiéndose a la nodriza, repuso:

—Abrázame, mi querida Aloísa; abrázame muy fuerte, como cuando era niña, como cuando era dichosa.

Mientras Aloísa, cuya emoción le impedía pronunciar palabra, la tenía entre sus brazos, repetía Diana:

—¡Vela por él… cuídale mucho…!

—¡Como cuando era niño… como cuando era dichoso! —dijo la nodriza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker