Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me parece, duque —continuó Catalina en voz alta—, que debéis compartir mi opinión, con tanto mayor motivo, cuanto que favorece vuestros intereses. El rey, que conoce mi pensamiento, sabe que no he de proponerle ni al condestable de Montmorency ni a Antonio de Navarra. Al aconsejar la exclusión, creed que no me declaro contra vos.

—Señora —respondió el duque de Guisa—, a la par que mi gratitud más profunda, os ofrezco el testimonio de mi adhesión no menos exclusiva.

El astuto político recalcó estas palabras últimas, como si acabase de adoptar la resolución inquebrantable de sacrificar al condestable en aras de Catalina.

—¡Sea en buena hora! —contestó la reina madre—. Cuando lleguen los señores del Parlamento, encontrarán por fortuna entre nosotros esa conmovedora identidad de miras y de intereses que tan poco frecuente es.

—¡Nadie se regocija tanto como yo de esa conformidad de opiniones! —exclamó el rey palmoteando—. Con un consejero como mi madre, y un ministro como mi tío, ya puedo reconciliarme con esta dignidad real que tanto me asustó al principio.

—Gobernaremos en familia —observó alegremente María Estuardo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker