Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Estáis completamente equivocado —replicó el teniente de policía—, y voy a demostraros lo contrario.

Démocharés le hizo una seña para que tuviese cuidado con lo que iba a decir.

—Os comprendo, señor gran inquisidor —dijo Braguelonne—; pero sin pecar de imprudente puedo descubrir nuestro juego al abogado, toda vez que no ha de salir de aquí en algún tiempo.

—¡Cómo! ¿Que no saldré en algún tiempo de aquí? —preguntó Pedro des Avenelles aterrado.

—Naturalmente que no —contestó con calma Braguelonne—. ¿Os habéis figurado que es tan fácil presentarse aquí pretextando que venís a hacer revelaciones, cercioraros con toda tranquilidad de lo que sabemos y pensamos, y luego ir a contarlo todo a vuestros cómplices? No, amigo mío, no; el oficio tiene sus quiebras. Desde este momento sois nuestro prisionero.

—¡Prisionero! —repitió Avenelles consternado.

Luego reflexionó un instante y adoptó su partido. Ya sabemos que nuestro hombre poseía en grado superlativo el valor de la cobardía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker