Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Braguelonne tardó esta vez en contestar, pero su mirada penetrante parecía querer sondear el alma de Avenelles.

Este, respirando apenas, repitió la pregunta:

—¿Sabéis en qué sitio de París se hallan el príncipe de Condé y La Rénaudie?

—Poco trabajo nos costará encontrarles —contestó Braguelonne.

—¡Ah! ¡Pero todavía no les habéis encontrado! —exclamó con júbilo el abogado—. ¡Loado sea Dios! ¡Aún puedo ganar mi perdón! ¡Yo sé dónde están, monseñor!

Brillaron los ojos de Démocharés, pero el teniente de policía disimuló su gozo.

—¿Dónde están? —preguntó con la mayor indiferencia.

—¡En mi casa, señores, en mi casa! —contestó con orgullo Avenelles.

—Ya lo sabía —dijo tranquilamente el teniente de policía.

—¿Qué decís? ¿También sabíais eso? —interrogó Avenelles palideciendo.

—Naturalmente. He querido probaros, ver si sois sincero… ¡Vaya! ¡Está bien! ¡No estoy descontento de vos! Pero vuestra situación es muy grave… ¡Haber dado asilo a tan grandes culpables…!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker